ZOMETA-Lehrmaterialien
Fracturas patológicas y sus consecuencias
Hueso normal
Para comprender por qué se producen fracturas patológicas, veamos el ciclo de vida de un hueso normal. Un hueso normal es un tejido activo a lo largo de la vida (1). De manera constante se desgastan pequeñas zonas del hueso por la acción de unas células especiales denominadas osteoclastos (1). Las sustancias químicas que componían la parte del hueso desgastada se reabsorben en la sangre (1). Otras células, denominadas osteoblastos, se encargan de generar nuevo tejido óseo (1). Los osteoblastos toman sustancias químicas de la sangre para crear esta parte ósea nueva (1). Este proceso de descomposición y reconstrucción es regulado por hormonas y otras sustancias químicas que secretan las células en la sangre para comunicarse entre sí (1).

El hueso de las zonas con metástasis óseas
En zonas con metástasis óseas, el daño del hueso es mayor del que se esperaría de la presión del tumor sobre el hueso (1). De hecho, las células tumorales secretan sustancias químicas que estimulan a los osteoclastos (1). Los osteoclastos desgastan porciones de hueso (reabsorción) y dejan huecos en los huesos que se denominan lesiones osteolíticas (2). Las células tumorales pueden secretar asimismo sustancias químicas que provoquen la generación anormal de tejido óseo (2). A este fenómeno se le denomina hueso osteosclerótico (2). Ambos tipos de anomalía ósea pueden resultar dolorosos y se caracterizan por un mayor debilitamiento que el hueso normal (2). Debido a que esta zona anormal del hueso cambia la forma en que todo el hueso sostiene el peso, la estructura del hueso normal que rodea a la metástasis añade presión y puede deteriorarse (1). Esto puede dar lugar a una fractura patológica (fractura anormal) del hueso.
Fracturas patológicas
Los huesos que suelen presentar fracturas patológicas son las costillas, los cuerpos vertebrales (los huesos que componen la espina dorsal) y los huesos largos que cierran el torso (el húmero y el fémur) (1). Las fracturas de costillas pueden limitar la capacidad respiratoria debido al dolor (1). Las fracturas de los cuerpos vertebrales producen la pérdida de altura y una limitación de la capacidad respiratoria debido al cambio de la forma del pecho (1). Las fracturas patológicas reducen la movilidad y la capacidad de realizar las actividades cotidianas (3). Tienen repercusiones en la visión sobre la vida, lo que a menudo da lugar a depresiones (3). En algunos casos, se ha demostrado que reducen la supervivencia (3).
Las zonas con dolor de hueso y las que parecen desgastadas al examinarlas a través de rayos x son zonas en las que puede fracturarse el hueso (1). El uso de radioterapia, terapia sistémica para el tumor, bisfosfonatos y, en caso necesario, de cirugía puede ayudar a impedir las fracturas patológicas (1).
Fracturas patológicas y minusvalía
Las implicaciones de una fractura patológica dependen del tumor existente (1). El cáncer de pecho tiene un proceso largo y los pacientes viven más tiempo; una fractura patológica puede provocar una minusvalía de larga duración (1). El cáncer de pulmón tiene un proceso corto, por lo que una fractura patológica raramente provocará una minusvalía de larga duración (1). Las fracturas patológicas no son necesariamente una indicación de una enfermedad terminal (1). Por ello es importante comprender que, si no se tratan, no se suelen curar (1). La cirugía y la radioterapia pueden devolver la movilidad y mitigar el dolor (1).

