Materiales educativos de ZOMETA
Salud y cáncer de hueso: preguntas y respuestas
No tengo cáncer de hueso. ¿Por qué he de preocuparme por la salud de mis huesos?
El cáncer puede tener muchas consecuencias. Aunque no tenga cáncer de hueso, sus huesos pueden verse afectados. La medicación que recibe para el cáncer puede producir pérdidas óseas, lo que daría como resultado el debilitamiento de los huesos (1). El cáncer puede extenderse a los huesos, en un proceso que se denomina metástasis (3). Los nuevos grupos tumorales de los huesos se denominan metástasis óseas (3). Las metástasis óseas son extensiones del cáncer original (3). Pueden producirse aunque se trate el cáncer original (3).
¿Qué tipos de cáncer se pueden extender a los huesos?
Algunos tumores tienden más a extenderse a los huesos que otros. Los tumores con más probabilidades de presentar metástasis óseas son el cáncer de pecho, el cáncer de próstata, el cáncer de pulmón y el mieloma múltiple (un cáncer que comienza en la médula ósea) (3). Otros tumores que en ocasiones se extienden a los huesos son el cáncer de riñón, el cáncer de vejiga, los cánceres gastrointestinales, los cánceres de cabeza y cuello, y los cánceres relacionados con la sangre (linfoma y leucemia) (1,3).
¿Cómo afectan las metástasis óseas a los huesos?
Para comprender cómo las metástasis óseas afectan a los huesos, veamos el ciclo de vida de un hueso normal. Un hueso normal es un tejido activo a lo largo de la vida (1). De manera constante se desgastan pequeñas zonas del hueso por la acción de unas células especiales denominadas osteoclastos (1). Las sustancias químicas que componían la parte del hueso desgastada se reabsorben en la sangre (1). Otras células, denominadas osteoblastos, se encargan de generar nuevo tejido óseo (1). Los osteoblastos toman sustancias químicas de la sangre para crear la parte ósea nueva (1). Este proceso de descomposición y reconstrucción es coordinado por hormonas y otras sustancias químicas que secretan las células en la sangre para comunicarse entre sí (1).

En zonas con metástasis óseas, el daño del hueso es mayor del que se esperaría de la presión del tumor sobre el hueso (1). De hecho, las células tumorales secretan sustancias químicas que estimulan a los osteoclastos (1). Los osteoclastos desgastan porciones de hueso (reabsorción) que dejan huecos en los huesos denominados lesiones osteolíticas (3). Las células tumorales pueden secretar asimismo sustancias químicas que provoquen la generación anormal de tejido óseo (3). A este fenómeno se le denomina hueso osteosclerótico (3). Ambos tipos de anomalía ósea pueden resultar dolorosos y se caracterizan por un mayor debilitamiento que el hueso normal (3). Ambos aumentan las probabilidades de rotura o descomposición (3).
¿Cuáles son los síntomas de las metástasis óseas?
Entre los síntomas de las metástasis óseas se encuentran los dolores de huesos y la dificultad para caminar y realizar las actividades cotidianas (2). Si experimenta estos síntomas debe comunicárselo a su médico.
¿Cómo podrían afectarme las metástasis óseas?
Entre los problemas provocados por las metástasis óseas se encuentran las fracturas patológicas (huesos rotos), la compresión de la médula espinal (presión sobre la médula), la compresión de las raíces nerviosas (donde el nervio sale de la médula espinal), la hipercalcemia (altos niveles de calcio en la sangre) y una actividad disminuida de la médula ósea (lugar en que se crean nuevas células óseas) (1).
¿Dónde se suelen producir las metástasis óseas?
Algunas zonas habituales de metástasis ósea son las costillas, la espina dorsal, la pelvis, el cráneo, y los huesos del brazo y de la pierna más próximos al cuerpo (el húmero en el caso del brazo y el fémur en el de la pierna) (4).
¿Existe algún tipo de tratamiento para el tejido óseo anormal procedente de las metástasis óseas?
El tejido óseo anormal producido en las metástasis óseas puede tratarse con medicamentos denominados bisfosfonatos (1,3). Por este motivo, es importante informar a su médico en cuanto comience a experimentar dolores de huesos, debilitamiento o la pérdida de sensibilidad.

